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Eatell está compuesto por un cuerpo de más de 25 docentes locales y nativos que sienten pasión por su trabajo y lo transmiten en cada una de las clases. Te invitamos a conocer algunas de sus historias, qué los motivo a enseñar inglés y cómo llevan adelante la tarea de educar:

MARIA LAURA HERNÁNDEZ
MARIA LAURA HERNÁNDEZ EATELL

Siempre estuve involucrada en el mundo docente, de una u otra manera. De chica, era siempre  la que explicaba al grupo antes de un examen. Cuando estaba en la secundaria empecé a dar clases de inglés y a partir de ahí ya no paré. Mis primeros pasos con el inglés los di junto a mi abuelo, quien, por ser descendiente de ingleses, tenía una pronunciación que mis cinco o seis años de edad encontraban absolutamente fascinante. “ Good night, God bless you”; me decía cada noche y esa frase se convirtió en una especie de mantra para mis oídos.

Cuando terminé la escuela secundaria, comencé a estudiar Psicología, pero después de algunos años, decidí retomar el inglés y entré al Traductorado, donde descubrí una nueva pasión. Al comenzar Eatell, quise homenajear a mi abuelo con el nombre de su familia, y por saber inglés, logré no sólo re-encontrarme con mis parientes en Southampton, sino también hacer realidad un sueño.
Hoy, Eatell SRL es mucho más que una empresa, es una oportunidad: que el aprendizaje de un idioma sea la llave para enfrentar nuevos desafíos.




SANDRA GANDUGLIA
SANDRA GANDUGLIA

Siempre me gustó la docencia e inicialmente me dediqué a los niños, por eso decidí estudiar el profesorado de educación preescolar. Trabajar con chicos es muy enriquecedor porque están en la etapa inicial del aprendizaje e incorporan todo lo que ven y palpan de una manera casi espontánea y natural.

Luego decidí ampliar mis conocimientos y volcarme hacia la traducción del idioma inglés. Vale aclarar que de joven yo odiaba el idioma inglés porque me daba bastante trabajo entenderlo y aprenderlo. Por suerte, mis padres decidieron mandarme a una profesora particular de inglés que me hizo descubrir el idioma de una forma diferente, gracias a Elena - mi profe de inglés - pude comprender e incorporar mucho de lo que sé ahora, y sobre todo, ella logró despertar en mí el interés por aprender este idioma.
Finalmente, me recibí como traductora de inglés y actualmente trabajo tanto con niños como con adultos.

Mi experiencia en educación inicial me ayuda mucho para lograr que las clases sean creativas y divertidas. Intento que mis alumnos adultos puedan aprender jugando como los niños. Lograr que mis alumnos avancen día a día es mí desafío.




MARIA ROSA LORDI MARIA ROSA LORDI

Comencé a estudiar inglés a los 10 años. En aquel entonces, no era una materia incluida en el programa de enseñanza oficial del nivel primario; mi madre, visionaria para esa época y a la cual le estaré siempre agradecida, comenzó a mandarme a clases particulares con gran sacrificio. Ese fue mi primer contacto con el inglés.

Cuando me recibí a los 20 años de edad en el Liceo Cultural Británico de Flores, me di cuenta que amaba la docencia y que, detrás del idioma, existía un mundo lleno de aspectos fascinantes por descubrir: un mundo con una historia y una cultura muy diferente a la nuestra.

A los 40 años de edad, casada y con 3 hijos, decidí comenzar a estudiar el Traductorado Técnico, Científico y Literario en inglés porque sentía la necesidad de seguir aprendiendo. Fue así que en el 2006, comencé a formar parte  del equipo de trabajo de Eatell, dando clases en empresas. Fue una decisión muy importante para mí ya que toda la vida me había dedicado a niños y adolescentes principalmente, pero mi deseo de progresar me llevó a aceptar el gran desafío y comenzar lo que significó el gran cambio en mi vida.

Hoy, me siento feliz por ser parte de Eatell, una empresa a la que pertenezco desde que era sólo un sueño, una empresa que me hizo crecer como persona y como profesional y a la que estaré siempre agradecida.




NATALIA RYBAK NATALIA RYBAK

El amor por la docencia nació a muy temprana edad. Ya en ese entonces podía descubrir en mí la capacidad de transmitirle al otro el genuino interés por el idioma inglés. Formarme como Traductora me permitió incorporar herramientas sólidas y los conocimientos necesarios para hacer, de lo que inicialmente fuera un hobbie, una carrera. He capacitado a personas con intereses y necesidades muy disímiles, y siempre encontré la manera de lograr que la experiencia fuera enriquecedora y divertida a la vez. En los últimos años la capacitación del idioma inglés en su modalidad online ha ocupado un lugar central en mi labor.

Trabajar para y con Eatell ha ayudado a consolidar mi experiencia en lo que al idioma inglés con fines laborales se refiere. Hoy el énfasis está puesto en realizar un aporte significativo a la empresa y a sus clientes.




SUSANA GUERRA SUSANA GUERRA

Hice la primaria en una escuela bilingüe, a los seis años empecé a escribir inglés y castellano simultáneamente. Me gustaba mucho estudiar y especialmente inglés. Desde luego estaba muy motivada por mis padres, especialmente por mi padre el cual decía que inglés era el idioma del futuro.

Amaba a mis maestras y sentía una profunda admiración por ellas. Siempre decía que quería ser maestra cuando fuera grande. Cuando estaba en el último grado de la escuela primaria tuve mi primer alumno, tenía doce años y él siete. Le ayudaba a hacer la tarea de inglés!

Al finalizar la escuela secundaria seguí el profesorado en el Instituto Lenguas Vivas, Juán Ramón Fernández, tenía muy en claro que quería seguir capacitándome y hacer un estudio superior de la lengua inglesa para enseñar. El dar clases en empresas, y sobre todo en multinacionales, me dio una mayor apertura. Es para mí muy enriquecedor enseñarles a adultos que tienen diferentes profesiones y puestos, tanto idioma inglés como en la enseñanza de castellano a extranjeros.




ANALIA RAMIREZ COTTA ANALIA RAMIREZ COTTA

Desde muy chiquita, me encantó el inglés. Apenas sabía hablar castellano y ya, cuando escuchaba alguien hablando en inglés en la tele o en la radio, me quedaba fascinada por esos sonidos que para mí eran absolutos jeroglíficos. Quería descifrarlos, saber qué se escondía detrás de todos esos sonidos raros. A los ocho años, me mandaron a mi primera clase de inglés y ahí mismo decidí que iba a estudiar algo relacionado con ese idioma. Más tarde, cuando terminé el secundario, empecé a estudiar el traductorado.

A los 24 años y casi por casualidad, tuve la oportunidad de empezar a enseñar inglés a adultos en el ámbito empresarial. Fue ahí que, a pesar de que estaba por recibirme de traductora, me di cuenta de que también me gustaba enseñar, especialmente a adultos. Porque además de ser docente, cada clase implicaba compartir un entorno de socialización y contención y forjar relaciones muchas veces duraderas, que es lo que más me atrapa de esta tarea. De ahí en adelante, me dediqué a mis dos amores, la traducción y la docencia para adultos, siempre de la mano de mi primer amor, el inglés.